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En el accidente de la mina de Pasta de Conchos

 

Desvergüenza y cinismo de autoridades federales y empresarios del Grupo México. Suspendieron el rescate de mineros y tasaron vidas en 750 mil pesos.

Juan Monrreal López

http://www.democratanortedemexico.com

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Febrero-24-2006

Torreón, Coahuila.- La vida de un obrero minero al servicio del Grupo Industrial Minera México, subsidiaria del Grupo México, está tasada en 750 mil pesos; sí, siempre y cuando aparezca muerto en los socavones de la mina colapsada, conocida como Pasta de Conchos.

El día de hoy, Día de la Bandera Nacional Mexicana, los funcionarios de la Secretaría de trabajo y previsión social (STPS) - bonito nombre, sólo eso- en voz del Secretario del ramo, Francisco Salazar Sáenz, comunicaron que suspenderían por tres días las labores de rescate de los trabajadores atrapados en las cavernas, dadas las altas concentraciones de metano al interior de los túneles de este yacimiento de carbón.
Con anterioridad a este anuncio, patrones y funcionarios federales, ordenaron el desalojo de los rescatistas inmersos en el corazón de la explotación hullera, medida que ocasionó que el gobernador del estado, Humberto Moreira, dejara las instalaciones fabriles.
Encaramados en una plataforma improvisada, creyendo estar en un mitin político, patrones y burócratas federales, dieron a conocer la decisión de suspender el rescate; alusión que encendió los ánimos de los familiares allí presentes.
A diferencia de los días anteriores, el gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, no hizo aparición en esta rueda de prensa, pues según trascendió, Moreira Valdés, instalado en el lugar de la tragedia desde el primer día, sostuvo agrias discusiones con los empresarios dueños de esta mina, y con el Secretario de trabajo, Francisco Salazar Saénz, por los métodos seguidos en el rescate, junto al maltrato dado a los familiares de los proletarios.
Humberto Moreira, llegó hasta San Juan de Sabinas, el mismo 19 de febrero, día del accidente. Las autoridades del trabajo, se apersonaron en las instalaciones mineras hasta el lunes 20 de febrero, porque el Delegado en Coahuila de la STPS, el panista Pedro Camarillo, disfrutaba del fin de semana en su natal, Gómez Palacio, Durango.
Desde allí comenzaron las diferencias del gobernador coahuilense, con los responsables federales.
La actitud de Moreira, es por cierto diametralmente opuesta a la mostrada por los gobernadores que tuvieron catástrofes de este tipo.
Nada que ver con la actitud mostrada por su antecesor Enrique Martínez y Martínez, quien con soberbia y despotismo trató a los parientes de los accidentes mineros de la Morita y la Espuelita, en septiembre de 2001 y enero de 2002.

El anuncio

Montados sobre un templete y protegidos por policías federales y elementos del ejército, Javier García Quevedo, presidente de Industrial Minera México, dijo que se suspenderían las labores de rescate porque “Como empresarios queremos ser solidarios con nuestros trabajadores. No podemos arriesgar(nos a ) otra explosión, ni que 100 (obreros)más trabajen (en) estas condiciones”, dijo Quevedo García, ante reporteros y deudos incrédulos; una vez argumentado que en los túneles existía una concentración de 5.5 por ciento de gas metano, conocido como grisú, entre los trabajadores.
La gente reaccionó con indignación ante el anuncio, llegando al contacto físico. Francisco Salazar, titular de la STPS, fue insultado por una mujer, quien colocándolo a nivel de “perro maldito”, lo sacudió. Enseguida, José Tabares, hermano del obrero Fermín Tabares, -atrapado en la mina- estrujó de la camisa a Salazar Sáenz, hasta que los militares protegieron al funcionario. Javier García de Quevedo, a su vez, fue zarandeado por otra mujer, hasta que soldados lo pusieron a resguardo, justo atrás de la valla que separa a los de “adentro” y a quienes ponen siempre los muertos en estas vetas.
La postura del burócrata federal, generó todo tipo de reacciones, pero como es costumbre, la impotencia prevaleció entre los presentes.
Y es que a lo largo de estos días, las familias se enteraron que el 7 de febrero, este socavón había pasado la supervisión de seguridad, dictada por la Comisión Mixta de Seguridad e Higiene, pese a las condiciones de trabajo inseguras, existentes en el subsuelo. La comisión mixta, es un organismo tripartito, conformado por autoridades de trabajo, obreros y patrones.
Sin embargo, mineros de este yacimiento miembros del SNTMMRM, denunciaron que desde hace años, se venía detectando alta presencia de gas metano y que las amenazas de despido a quien se rebelara ante estas anomalías eran cotidianas. Por ello, las firmas de las actas de supervisión de seguridad eran rubricadas por los mineros.

Grupo México

Pasta de Conchos es propiedad de Grupo México, quien asienta en su página Web, ser el grupo minero más grande de México y del Perú.
Creado en 1978, el consorcio despegó en grande durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari. De hecho, voces de funcionarios y versiones periodísticas siempre asociaron el auge del grupo al nombre del expresidente.
Basta ver porque.
Durante el sexenio salinista, Grupo México, se adueñó de prácticamente de todo el cobre del país.
En 1988, adquirió el 95 porciento de Mexicana de Cobre.
En 1990, compró el 100 porciento de Mina de Cananea, en 525 millones de dólares, con el compromiso de invertir 400 millones de dólares más.
De allí en adelante, el Complejo Mina de Caridad, se convirtió en el ábrete sésamo de las expansiones nacionales y extranjeras del consorcio.
Grupo México, extendió sus operaciones a las redes ferroviarias y es propietario de Ferrocarril Mexicano, Intermodal México, y el 25 de noviembre del 2005, adquirió Ferrosur.
En el extranjero mantiene liderazgo en las explotaciones de cobre del Perú, principalmente.
Sólo Pasta de Conchos, parece ser el patito feo de este consorcio; no aparece en el largo listado de empresas del grupo.
Es tal el poderío de esta corporación, que cuenta entre sus funcionarios al exsecretario de energía de Ernesto Zedillo, Luís Téllez Kuenzler.
También incluye a Claudio X. González, ex asesor presidencial en el área de inversiones.

Reporte de Grupo México en la Bolsa Mexicana de Valores

De acuerdo al reporte del corporativo, 2005 fue un año de ensueño en la ventas totales, utilidades netas, así como en los programas de inversión.
La utilidad de operación consolidada se incrementó 656.5 millones de dólares, que representó un 14.5 porciento más que el año anterior. En números acumulados durante el año 2005, se llegó a los 2 mil 261 millones de billetes verdes, cantidad muy superior a los un mil 659 millones del año 2004.
Sin embargo, la utilidad neta consolidada se fue a las nubes. De 307 millones del 2004 se incrementó hasta un mil 72 millones de dólares.
Por otra parte, las inversiones del grupo se elevaron de 225.1 millones de moneda estadounidense hasta 667.4 millones de dólares, tan sólo del año 2004 al 2005.
Sólo que al parecer, esta inversiones no alcanzaron a cubrir las herramientas necesarias para hacer más evitable el accidente en Pasta de Conchos.
De hecho, mientras las cifras en el reporte a la BMV, muestran un auge espectacular, las condiciones laborales de los trabajadores de los socavones de Pasta de Conchos, así como sus salarios, llegan a la ridícula cifra de 56 pesos, por ocho horas de trabajo en las profundidades.
Ahora con el accidente, los empresarios tasaron las vidas de los obreros en 750 mil pesos; lo que significa que los sobrevivientes de esta tragedia, tendrían que trabajar casi 37 años para ganarse esa cantidad.
Los empresarios también saben de propaganda. De hecho, ellos son maestros de esto.

Los accidentes en los Socavones de la Cuenca Carbonífera

Los accidentes en esta depresión del Golfo de Sabinas, suman 24 en los últimos 104 años.
Las muerte ocasionadas por los derrumbes de las minas, llegarán a 942 trabajadores de confirmarse que los 65 proletarios sepultados en Pasta de Conchos perecieron. Regido por autoridades federales, el mundo del trabajo choca con los intereses estatales como ahora es el caso.
Al menos así lo dejó ver Humberto Moreira, en entrevista. Habló que él como gobernador siente la responsabilidad con los habitantes del estado, pero ante el accidente, es a las autoridades federales a las que compete llevar la normatividad. Históricamente, los gobernadores del estado, han mantenido siempre una postura favorable al capital y los líderes sindicales “charros”.
No se recuerda un gobernador coahuilense que se haya puesto del lado de los obreros en trances de este tipo. Por el contrario, gente como Eulalio Gutiérrez, Oscar Flores Tapia, José de las Fuentes, o el recién ido, Enrique Martínez y Martínez, operaron en contra de los parientes que reclamaron aplicar la Ley, como un camino de encontrar justicia.
Humberto Moreira, declaró hoy, que el está con la gente. Que él permanecerá sólo seis años en el cargo y no quiere llevar en su conciencia, no estar con los familiares de los mineros hasta ahora sepultados en las cavernas de Pasta de Conchos. Esto es importante para el estado. Además, con ello, puede darse la pauta para revisar las políticas laborales que privan en las empresas, pues finalmente, los trabajadores y sus familias son coahuilenses, por nacimiento o por decisión de los ciudadanos que resolvieron construir sus vidas en estos lares. Esperemos que así sea.
Por lo pronto, la primera tarea es proteger con la investidura gubernamental a los deudos de estos afanosos trabajadores en desgracia.

 

 

 

Archivo Demócrata | Febrero | 2006

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