Rubén
Moreira y Carolina Viggiano, matrimonio
de ambiciosos (Dos).

Unidos por las
transas
Juan Monrreal López
Septiembre 29 del 2010
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Torreón,
Coahuila.- Cuando Honorato Austria
Martínez y Francisco M. Austria,
regresaron de la Revolución mexicana
con el grado de Coronel y Mayor, tenían
claro lo que querían; cobrarle al
país, con el cacicazgo de Tepehuacán
de Guerrero, Hidalgo y sus alrededores;
ser dueños de vidas y haciendas;
convertirse en lo que habían combatido,
señores de horca y cuchillo; los
caciques de las huastecas.
Honorato Austria, era temido
desde la época armada. Lo fue más,
después de la revolución.
Honorato, conservó las armas. En
1925, el Coronel comandaba las llamadas
Defensas Sociales, un grupo paramilitar
a su servicio. Con esa fuerza, intervenía
en toda la huasteca hidalguense. Además,
las puso a disposición de quienes
quisieran gobernar el estado a cambio de
no ser molestado. Con la fuerza de las armas
y la sujeción social impuesta en
esa región con la fuerza de sus guardias
blancas rurales, se convirtió en
diputado federal.
Con casta vieja de dominio,
los clanes Austria, se mantienen desde entonces
como azote de esa zona del país.
Las condiciones de vida de las gentes comunes,
no han variado en lo sustancial. Los cacicazgos
siguen “representando” a los
habitantes de esa región en las instituciones
locales, estatales y federales.
Es en este ambiente donde
creció la presidenta de la Comisión
de Desarrollo Metropolitano de la Cámara
de diputados, Alma Carolina Viggiano Austria
de Moreira.
A diferencia de Carolina
Viggiano, Rubén Moreira Valdés,
vivió situaciones económicas
limitadas, azarosas.
Hijo de Rubén Humberto
Moreira Flores, un profesor de matemáticas
que falleció a los 49 años
en 1988, el llamado “Zerevro”
del “Gobierno de la Gente”,
apenas si pudo terminar la carrera de leyes.
De inmediato, Rubén
Moreira, buscó ser colocado en lo
que después se convertiría
en una de sus cajas chicas,- de hecho, hasta
la fecha-, desde donde estructuraron desvíos
millonarios de recursos de la educación;
el Instituto estatal de capacitación
y actualización del magisterio (IECAM).
En 1989, Rubén,
no viajaba en avión, como lo hace
hoy en las giras proselitistas por el estado.
Apenas podía llevar una vida “normal”,
de sobrevivencia, dicen quienes conocen
al clan.
En aquellos días,
tuvieron que pasar 6 años para que
el ambicioso “Hermano Mayor”
de la pandilla Moreira Valdés, pudiera
enganchar una modesta vivienda en la colonia
de Los Maestros de Saltillo.
Aun no llegaba la bonanza.
La opulencia llegó
con el saqueo al INEA y faltaban algunos
años.
Las propiedades adquiridas
en la Sierra de Zapalinamé, en el
municipio Arteaga, ni en sueños.
Las viviendas y bienes raíces en
lugares exclusivos de Saltillo, ni pensarlo
aun.
En 6 años de trabajo
en el gobierno del estado, - que inició
con la docencia en el IECAM, luego en la
secretaría particular del secretario
de Gobierno, Felipe González, por
cierto, lugar donde bloqueó las iniciativas
de autonomía sindical, después
en el Consejo estatal electoral -, Rubén
Moreira, apenas ahorró para comprar
197.90 metros cuadrados, situados en el
número 47 de la manzana 3 de la colonia
de los Maestros.
Asentada con la Partida
401 del Libro 2 Sección I del Registro
público de la propiedad de Saltillo,
la operación inmobiliaria les costó
a Rubén Moreira Valdés y a
su entonces esposa, Margarita Loera Leza
de Moreira, 105 mil pesos; propiedad que
adquirieron “casados entre sí”
especifica el documento.
Mientras tanto, Alma Carolina
Viggiano Austria, seguía tomando
cursos y litigando, pero ya era parte del
grupo del entonces gobernador, Jesús
Murillo Karam, quien prometió convertirla
en diputada local en el proceso electivo
de 1996. Así sucedió.
A Carolina Viggiano, le
esperaban las cámaras legislativas,
mientras que en Saltillo, el ultraderechista
Óscar Pimentel González, ex
secretario de Educación Pública
de Coahuila, protegió a Rubén,
sentándolo en la dirección
Jurídica de la SEPC.
Rubén Moreira, traicionaría
a su protector, al punto de mantenerlo de
facto, proscrito del estado.
A Carolina Viggiano, le
bastaron 5 años después de
egresar de la licenciatura en Derecho, para
ubicarse en el Congreso de Hidalgo. Rubén
Moreira, tuvo que golpear, traicionar, desviar
recursos públicos durante 23 años
para llegar a la diputación federal
y eso, sólo gracias al poder que
detenta su hermano Humberto, el gobernador
de Coahuila.
Entre 1995-1999, Rubén
Moreira, lo aguantó todo. Tanto él,
como Humberto Moreira, se encontraban en
la cuerda floja de la burocracia. El gobernador
Rogelio Montemayor Seguy, - que de hecho
botó a Humberto del INEA-, no los
veía bien por su entreguismo a Enrique
Martínez y Martínez. El proyecto
de sucesión de Martínez y
Martínez, se llamaba, Jesús
María Ramón. Eso los confrontó.
A diferencia de su hoy
esposo, Carolina Viggiano Austria, trepaba
rápido. Su vínculo cercano
con Murillo Karam, le abrió los pasillos
de poder con su sucesor, Manuel Ángel
Núñez Soto, quien sin remilgos
le entregó la diputación federal.
Luego se entregaría
a Miguel Osorio Chong, quien la puso de
jefa de campaña, hecho que le hizo
suponer a Carolina Viggiano, que sería
la sucesora de Osorio Chong.
Con esa ambición,
apenas iniciado este año, se declaró
lista para ganarle a Xóchitl Gálvez.
Pero, el gobernador hidalguense no pagó
sus favores de campaña haciéndola
candidata del PRI, lo que precipitó
su boda con Rubén Moreira.
Carolina Viggiano
y Rubén Moreira, cien años
de cacicazgo, 7 años de porrismo
sindical en el magisterio, 5 años
de un gobierno de congal
El cacicazgo Austria, ha
perdurado en las huastecas, cuando menos
100 años. La estulticia de los Moreira
en la SEPC, diez años. Además,
siete años de porrismo en las secciones
magisteriales y por supuesto, la joya de
la rapiña moreirista; 5 años
de un gobierno de congal, enmascarado con
los 3 mil 600 millones de pesos entregados
a los medios, con el propósito de
disfrazar con propaganda la porqueriza de
gobierno que Humberto Moreira, mantiene.
Con su cacicazgo, los Austria,
se han apoderado de las instituciones en
la huasteca, también han tapado los
despojos de bienes públicos, incluidos
particulares; los hechos de sangre, o amenazas
y persecución a periodistas, tampoco
faltan.
Los Moreira Valdés,
en ese camino están.
Pero eso se narrará
en la próxima entrega.
jmonrreall@yahoo.com
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