Poco a poco, las pruebas
del gran fraude electoral del 4 de julio
en contra de la coalición “Durango,
nos Une”, concebida por Ismael Hernández
Deras, desde el Palacio de Zambrano, van
apareciendo.
Como no fueron suficientes
las campañas de miedo y de zozobra
que desataron en los medios, por la asesora
electoral ismaelista, Gisela Rubach; terminaron
con los procedimientos más arcaicos
y burdos de la historia electiva de México:
Funcionarios priistas controlando
los órganos electorales del estado
y municipios. Compra de representantes en
las casillas. Compra de votos. Amenazas
a los ciudadanos. Robo de urnas, hasta llegar
a las balaceras; el secuestro de los delegados
en las casillas de votación; y la
brutal burla del poder ciudadanos; rapacería
contra los votos favorables a la coalición
“Durango, nos Une”, tal como
lo mostraron las bolsas de plástico
donde se embutieron las papeletas contrarias
al PRI que siguen apareciendo en Gómez
Palacio.
También con la intención
de desalentar a los ciudadanos duranguenses,
Gisela Rubach, maquiló encuestas
donde registraba ventajas de hasta 30 puntos
a favor de los priistas, intentando desalentar
el sufragio opositor, táctica que
no resultó.
Además,- algunos
priistas que colaboraron con la Rubach,
expresaron a Demócrata Norte
de México, -, diseñó
estrategias de zozobra.
Por ejemplo; romper la
propia propaganda del PRI, buscando formarles
a los candidatos de la coalición,
“Durango, nos Une”, una imagen
de violentos,-una especie de “son
un peligro” para Durango-, a la vez
que fue posicionando la idea de una jornada
electoral violenta, como sucedió.
En la historia de Durango,
nunca se había llegado a tanto desde
el poder en los procesos electorales.
En esa fecha, dos personas
fueron asesinadas, una vez que un comando
armado secuestró a 150 funcionarios
de las 19 casillas de votación ubicadas
en la colonia Hamburgo, de donde robaron
las boletas electorales a favor de la coalición
“Durango, nos Une”.
Según dijeron los
vecinos, los muertos cayeron cuando el comando
armado huía.
En la ciudad de Durango,
otro grupo armado robó urnas en casillas
ubicadas sobre la calle Urrea.
Acorralado por el repudio
ciudadano, Ismael Hernández, trajo
de Sinaloa a Gisela Rubach, junto con un
equipo de desestabilizadores electorales,
entre éstos, Héctor Hammeken
Barreto, quien previamente se había
encontrado con Hernández Deras, a
finales de noviembre del 2009, en la reunión
del XVIII Encuentro nacional de los legisladores
locales priistas.
Hammeken Barreto, se instaló
en Gómez Palacio.
Para operar, le rentaron
una casa en la colonia el Campestre, al
igual que a Gisela Rubach.
Además les entregaron
vehículos con permisos de la ciudad,
al margen de que Hammeken, trajo consigo
un auto Honda Civic, color cobre, con placas
del Distrito Federal.
Héctor Hammeken,
al igual que la Rubach, trataban directamente
con el alcalde con licencia y diputado federal,
Ricardo Rebollo Mendoza, pero también
con su hermana Rocío; a la postre
la poseedora de la constancia de alcaldesa
que el IEPEC municipal le entregó.
Hammeken Barreto, se retiró
de Gómez Palacio, el martes 13 de
julio, sonriente.
Ese día por la mañana,
se despidió de algunos priistas en
el restaurante Martin´s, dejando tras
de sí, un estado en colapso social,
aunque dijo a los tricolores que estaban
en el comedor, que se sentía satisfecho
por el trabajo realizado.
Pero eso no fue todo. El
aparato policial fue movilizado para intimidar.
Por su parte, los medios
regionales pactaron sumas millonarias con
los aspirantes priistas, de manera que de
acuerdo a la estrategia desestabilizadora
de la Rubach, se cerraban las pinzas para
ganar el proceso sin problemas, “de
carro completo”, según expuso
el diputado por constancia del IEPEC, Sergio
Uribe Rodríguez, al igual que el
delegado del PRI en Gómez Palacio,
Hiram Morales Sánchez.
Pero las cosas no salieron
como pensaban.
La ola de repudio ciudadano
al gobierno de Ismael Hernández Deras,
quien dejará un estado con más
pobreza, mayor desempleo, una deuda de alrededor
de 8 mil millones de pesos, pero también
un estado lleno de horror, donde la delincuencia
organizada ha hecho de Durango el tercer
estado más violento del país
y transformado a Gómez Palacio, -la
ciudad más industrial de Durango-,
en la quinta urbe más violenta del
país.
En contraste, Hernández
Deras, se ha convertido en el hombre más
rico del estado, una entidad de donde la
gente huye porque el desempleo y la violencia
tienen carta de naturalización, desde
que él asumió el poder gubernamental.
Pero el domingo 4 de julio,
la acción ciudadana, harta del saqueo
que Ismael Hernández y sus candidatos,
votaron en contra de ellos.
Desde ese día, la
violencia contra los opositores se desató.
El 7 de julio, en la ciudad
de Durango, 21 perredistas fueron detenidos
con las acusaciones de robo de urnas, posesión
de 4 armas largas, pasamontañas,
volantes de campaña electoral y fotografías
donde acompañan al candidato de la
coalición “Durango, nos Une”
José Rosas Aispuro, y su esposa,
según afirmó el procurador
de Justicia del estado, Daniel García
Leal.
Después se demostraría
que todas las supuestas evidencias fueron
“sembradas” por las autoridades
del estado.
Pero la ola de intimidación
sigue.
Personas cercanas a los
dirigentes de la coalición han sido
asesinadas en estos días.
El día 13 de julio,
el médico Abelardo Burciaga Alvarado,
parte de la plantilla médica del
AMMCI, que dirige José Ramón
Enríquez, presidente de Convergencia
por la democracia y miembro de “Durango,
nos Une” fue liquidado mientras esperaba
que un semáforo le diera el paso.
Pero eso no es todo.
El director de la revista
Demócrata Norte de México,
Juan Monrreal López, está
siendo víctima de una campaña
de difamación en la red, -obviamente
con acusaciones falsas-, tal como lo dice
el manual negro con el que dirigen el estado
los ismaelistas.
Con notas que supuestamente
publicaron diarios en contra de Monrreal
López, los priistas pretenden amilanar
al periodista, quien reiteradamente se negó
formar parte del pull de informadores al
servicio de Ismael Hernández, tanto
como apoyar las campañas de los candidatos
priistas a las alcaldías, a las diputaciones,
incluso a Jorge Herrera Caldera, a quien
el IEPEC le entregó la constancia
de mayoría el día de hoy.
Este procedimiento de campaña
negra, ya se siguió en contra del
reportero Carlos Ortega Melo Samper, parte
del Tiempo de Durango, quien luego de una
campaña de difamación fue
asesinado, el 3 de mayo del 2009, pese a
que la Comisión de Derechos Humanos
de Durango (CDHED), había emitido
una recomendación favorable a Melo
Samper, en contra de los policías
de Santa María del Oro.
En el caso de Juan Monrreal,
no sólo fue levantado el 15 de septiembre
por dos supuestos policías de Gómez
Palacio, que dijeron hacerlo por encargo
del regidor priista Carlos Sonora Martínez,
a consecuencia de “hablar mal del
alcalde” sustituto Mario Calderón
Cigarroa. Desde ese día, el periodista
sólo ha encontrado líneas
de complicidad en todos los órdenes
de gobierno, quienes sin cumplir con la
ley, no sólo han obstruido la aplicación
de la legalidad, ahora también amenazan
y han empezado una campaña negra
en la red, tal como lo hicieron con Melo
Samper, antes de asesinarlo; por cierto,
crimen que sigue impune.
En 10 meses desde que Monrreal
López, fue levantado; el presidente
del Congreso Jorge Herrera Delgado, ocultó
la denuncia que interpuso el periodista
en contra del alcalde Mario Calderón
Cigarroa; en contra del propio Herrera Delgado,
por no cumplir con la Ley, pero además,
solicitando se investigue a la CEDHD, que
opera a favor de las administraciones priistas,
violentando su propia Ley Orgánica.
Quiero dejar constancia
que a raíz de seguir publicando las
ilegalidades que se cometen por parte de
Ismael Hernández; pero sobre todo,
por cubrir el proceso de elecciones sin
el libreto entregado por el gobierno del
estado a la mayoría de los medios,
es que las amenazas y propaganda negra en
mi contra se ha desatado, por lo que de
hago responsable a Ismael Hernández
Deras, de cualquier agresión que
pueda sufrir mi familia y mi persona.
También a Mario
Calderón Cigarroa, en contra de quien
interpuse en el Congreso estatal, la figura
jurídica constitucional de la Acción
Popular, dado el evidente saqueo
que comete contra los recursos públicos
municipales.
De la misma manera, en
contra del diputado federal, Ricardo Rebollo
Mendoza, de quien me dicen se “encabronó”
por haberlo citado en un trabajo periodístico
el día 11 del presente mes.
Ismael Hernández,
fue capaz de tirar a la basura los votos
de la voluntad popular, una vida para él,
nada es.