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Infraestructura y Afore:
¡bonito “negocio” para
los trabajadores!.
26-Diciembre-2009
Gustavo Leal F.*
Después de fracasar,
primero en el proceso electoral y luego
con su desubicado paquete fiscal, al principiar
octubre –sumamente presionado–
Felipe Calderón propuso que los recursos
pensionarios colocados en las Afore pudieran
invertirse en proyectos privados de construcción
de infraestructura, contradiciendo lo que
había declarado apenas unos meses
antes: respetar esos fondos que son de los
trabajadores.
El objetivo –puntualizó–
es “capitalizar” las empresas
constructoras para desarrollar proyectos
a cambio de “rendimientos más
atractivos” para los dueños
del recurso. Pero: ¿realmente habrá
rendimientos?
Toda vez que esa inversión
directa no está en absoluto garantizada,
los riesgos de la iniciativa sobre los futuros
pensionados son patentes. Y es que la participación
de las Afore se dará en forma contingente
al flujo de ingresos de los proyectos financiados.
Será pues su obligación informar
detalladamente sobre el riesgo en que incurran
al incluir esos valores en las Siefores,
pues ni toda obra está exenta de
riesgo ni todo proyecto es de por sí
rentable.
Hay que recordar que, no
hace mucho, el Estado debió rescatar
el programa carretero salinista por sus
bajos aforos. ¿Cómo garantizarán
las Afore que los ahorros de los trabajadores
preserven su valor en el tiempo? ¿Quién
y cómo calificará la calidad
del papel en que se invertirán? ¿Qué
garantía existe sobre unos papeles
que se adquirirán en una Bolsa Mexicana
de Valores (BMV) que ya está bajo
investigación por el presunto manejo
de información privilegiada?
Sin embargo, horas más
tarde del anuncio calderonista, la constructora
ICA comunicó que una de sus afiliadas
–en la que es socio Goldman Sachs–
ya colocó 476 millones de dólares
en un nuevo instrumento bursátil
que permitirá financiar proyectos
de infraestructura (certificados de capital
de desarrollo, CKDes) que apuntan a los
fondos de pensiones de México. E
inmediatamente después, Bank of America-
Merrill Lynch estimó que la propuesta
es “acertada, ya que el riesgo es
muy bajo”.
Por tanto, no sorprendió
que la boyante firma nayarita productora
de madera preciosa de teca Proteak comunicara
que pretende detonar su crecimiento atrayendo
la inversión de las Afore a través
de la BMV, mientras el Consejo Nacional
Empresarial Turístico respaldaba
la “gran oportunidad” de la
iniciativa de Calderón, porque la
inversión estará “segura
y será confiable”.
En noviembre, el fondo
de capital privado Wamex accedió
al financiamiento de las Afore por conducto
de CKDes y comunicó que éstas
necesitan “diversificar sus inversiones
y ampliar su portafolio en productos de
mayor rentabilidad como el capital privado”.
Simultáneamente, Moisés Schwartz
–entonces todavía al frente
de la Consar– anunciaba que estaba
por publicarse la regulación para
que los fondos de pensiones de los trabajadores
“puedan invertir en ofertas públicas
iniciales (OPI) en la BMV”.
Para Óscar Franco,
director de la Amafore, la iniciativa calderonista
“no será obligatoria”,
sino una alternativa de inversión
más. Abre la posibilidad de que las
Afore participen en ofertas públicas
de empresas que se relacionan con proyectos
de infraestructura. “No comprar acciones,
sino tomar ofertas de títulos de
nuevos programas”.
Pero: ¿realmente
habrá rendimientos? Moisés
Schwartz presumió tener la respuesta.
Después de asegurar que con la propuesta
de Calderón el capital de los trabajadores
“está garantizado”, todavía
precisó: “en caso de que el
proyecto al que se dirigieran los recursos
no funcionara, el trabajador no va a tener
rendimientos, pero su capital estará
entero”. ¿Dónde se ha
visto que alguien preste sin recibir nada
a cambio?
Según el mundo alegre
de Schwartz resulta que, desde 1997, con
los ahorros pensionarios de los trabajadores
–que ya superan el billón de
pesos y se espera que para 2020 equivalgan
a 16 por ciento del PIB– se financia
a Pemex, con cerca de 21 mil millones de
pesos; Infonavit, con más de 16 mil;
CFE, con 12 mil, y al Fovissste, con más
de mil 500 millones de pesos. Sólo
el sector vivienda recibe 30 mil millones
de pesos.
Pero los trabajadores no
sólo no recibirán pensiones
dignas, sino cargan sobre sus lomos cuantiosas
“minusvalías”. ¿Cuáles
rendimientos? ¿Rentabilidad para
quién?
Y no sólo eso. Antes
de su partida, Schwartz pretendía
que todavía aporten más. Entre
los grandes retos del SAR, subrayaba, existe
la expectativa de que en el mediano plazo
“se busque” la forma de que
la aportación pueda ser mayor. Ello
porque “por más altos que sean
los rendimiento (¿) y por más
bajos que sean los cobros (¿), si
no hay suficiente dinero depositado, la
pensión no puede ser muy elevada”
(¿).
En el contexto del fracaso
de la modalidad mexicana de capitalización
individual y como ya viene resultando norma
del calderonismo: ¡bonito “negocio”
para los trabajadores!
El Presupuesto de Egresos
de la Federación 2010 ya dispone
de la friolera de 630 mil millones de pesos
para inversión en infraestructura
(básicamente en manos de los gobernadores).
No sorprende que algunos legisladores priístas
propongan crear una comisión especial
que dé seguimiento a la inversión
de los recursos de las Afore en proyectos
de infraestructura.
Con independencia de las
“minusvalías” que han
sufrido sus ahorros durante 2008 y 2009,
mientras para las empresas será financiamiento
barato y sin riesgos, con rentabilidad para
las Afore, nadie les garantiza a ellos sus
rendimientos. Y finalmente todas las pérdidas
recaerán también sobre ellos.
¡Bonito negocio!
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