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La Ley del IMSS para el
outsourcing.
18 -Septiembre-2010
Gustavo Leal F.*
En la repudiada reforma
Lozano de la Ley Federal del Trabajo
se pretende legalizar el outsourcing.
En 2008 el salario base
de cotización promedio del IMSS alcanzó
222 pesos diarios, mientras el grueso de
los cotizantes, 66.5 por ciento, se ubicaba
en el rango de dos a cuatro veces el salario
mínimo.
En diciembre de 2009, Daniel
Karam declaró que el instituto pretendía
evitar la evasión y deslealtad de
empresarios que no cumplen con sus obligaciones:
“Trabajamos conjuntamente con el SAT
para identificar a aquellas que están
teniendo un comportamiento desleal con las
que sí cumplen cabalmente con sus
obligaciones. Una de las prácticas
más comunes es reportar al empleado
con un sueldo más bajo del que realmente
gana”.
Es el caso de la industria
de la construcción, que busca (reglamento
de agosto de 2008) que los patrones informen
sobre las obras en construcción y
los trabajadores que intervienen en ellas.
Desde julio de 2008 la
STPS, el IMSS y el Inegi pactaron unificar
datos laborales para configurar el “clasificador
único de ocupaciones”.
Sin embargo, para enero
de 2009, fuertes presiones patronales habían
conseguido frenar en el Senado las reformas
aprobadas por los diputados para regular
la subcontratación de trabajadores
de abril de 2008. Las modificaciones a la
Ley del Seguro Social que obligaban a las
empresas a ser “responsables solidarias”
hacia los empleados que les prestan servicios
por medio de contratistas quedaron congeladas
desde el 30 de julio de 2008.
Las comisiones senatoriales
se reunieron con el Consejo Coordinador
Empresarial, cámaras industriales,
representantes de maquiladoras y de trasnacionales
que operan en México, donde expresaron
“rechazo absoluto” a la minuta
proveniente de San Lázaro, que buscaba
impedir que con la subcontratación
se permitiera mantener al personal con salarios
bajos, sin seguridad social ni Infonavit.
Argumentaron que ella “acarrearía
complicaciones, restaría competitividad
a las firmas y las llevaría a la
quiebra”. Amenazaron con interponer
amparos. Previamente, la Confederación
Nacional de Cámaras Industriales
(Concamin) había enviado una carta
a los coordinadores de PAN, PRI y PRD donde
solicitaba “detener permanentemente”
la minuta.
En sentido contrario, autoridades
del IMSS demandaron aprobarla en los términos
de la iniciativa del diputado cetemista
Patricio Flores, “ya que está
encaminada a la defensa de los derechos
de los trabajadores”, y solicitaban
“poner un plazo específico
para dictaminarla”.
Los senadores panistas
Guillermo Anaya y José Isabel Trejo,
pretextaron no poder comprometerse a señalar
“fechas fatales, porque luego se complican
las negociaciones”. En diciembre de
2008 ambos reconocieron que “el tema
se complicó y quedó pendiente
hasta febrero de 2009. Los cabilderos de
los patrones habían hecho su trabajo
materializando el pedido de la Concamin
de congelar la minuta.
Después, el Senado
recibió una resolución del
Parlamento Latinoamericano para detener
la precarización laboral y regular
los procesos de subcontratación e
intermediación laboral. “Ese
esquema –añadió–
prolifera en el continente y en la mayoría
de las naciones ha dado como resultado el
deterioro de la seguridad social para el
trabajador”.
Según Patricio Flores,
para 2009 la evasión de contribuciones
fiscales y laborales podría superar
los 6 mil millones de pesos. Además
de que recurrir a cooperativas sucede cuando
–a la quiebra de una empresa–
sus activos pasan a manos de los trabajadores,
en sustitución de una indemnización.
Los trabajadores, al no tener la capacidad
para administrar y operar la compañía,
otorgan estas funciones a un tercero, quien
generalmente en esa operación terminaba
por quedarse con la empresa, y como consecuencia
los empleados dejan de percibir sus prestaciones,
pues se les consideraba accionistas.
Lamentablemente, el gobierno
federal es uno de los principales contratantes
bajo el esquema de outsourcing.
En abril de 2009 el entonces
director de recaudación e incorporación
del IMSS reconoció que contaban con
100 mil registros patronales con adeudos
por el no pago de sus cuotas obrero-patronales,
lo que representaba la octava parte del
total.
Finalmente, el 23 de abril
de 2009 se votaron las modificaciones a
la Ley del Seguro Social para regular a
las empresas subcontratadoras de personal
y poner candados que eviten la
evasión de las obligaciones patronales
ante el instituto. El diputado Flores Sandoval
reiteró que la legislación
no pretendía acabar con las empresas
de terciarización, sino una regulación
más eficiente. Al dictamen final,
el senador panista Guillermo Anaya le amputó
la palabra “responsable solidario
u obligado solidario”, pues la “corresponsabilidad
ya se prevé en la Ley del Seguro
Social, así como las sanciones”.
La propuesta inicial contemplaba
también que tanto el patrón
beneficiario como el empleador directo presentaran
información mensual sobre los trabajadores
contratados bajo el esquema, mientras el
proyecto final estableció que la
información fuera presentada por
la subcontratadora, de manera trimestral
y vía electrónica. Para Flores
Sandoval, las modificaciones de Anaya “le
quitaban dientes” al IMSS para sancionar
a las empresas que incurran en prácticas
que precarizan el empleo.
Así, siguiendo a
la Asociación Mexicana de Empresas
de Capital Humano, la responsabilidad solidaria
de las empresas beneficiadas de los servicios
de outsourcing solamente se aplicará
en caso de que las prestadoras de servicios
incumplan con sus obligaciones de seguridad
social. Ellas serán entonces responsables
de cubrir el pago de las cuotas obrero-patronales
en caso de que la firma prestadora de servicios
no lo haga. Además, las firmas reportarán
trimestralmente al IMSS el número
de trabajadores que laboran bajo la modalidad,
en lugar de la notificación mensual
que proponía la iniciativa original.
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