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Influenza A/H1N1: ¡fueron
los estados!.
17-Abril-2010
Gustavo Leal F.*
Mil 184 muertes sobre 72
mil 392 casos confirmados. Porque desde
agosto de 2009 la Ssa instruyó que
sólo se realizaran pruebas de laboratorio
a 10 por ciento de los casos sospechosos
presentados en las 560 unidades centinela
dispuestas en el país.
Pero como desde el primer
día de la emergencia (23 de abril,
2009), el doctor Córdova sigue culpando
a los estados: “en México la
actividad productiva nacional se suspendió
sólo un día”, sostuvo
ante el Senado (11.3.10), “aunque
algunos gobiernos decidieron extender la
medida”. Es el desplome final del
largo y fracasado proceso de descentralización
iniciado por Guillermo Soberón en
1982 y culminado por Julio Frenk en 2003.
La historia no es nueva.
La Auditoría Superior de la Federación
(ASF) documentó –en su informe
sobre la Cuenta Pública 2008–
que la Ssa (Centro Nacional para la Salud
de la Infancia y la Adolescencia, Censia)
no tiene control de las vacunas que se aplican
en el país, ni si los estados cumplieron
con la meta de cobertura.
La ASF observó que
el Censia carece de controles adecuados
para evaluar y dar seguimiento al desarrollo
e impacto nacional del Programa Enfermedades
Prevenibles por Vacunación sobre
la población objetivo. No supervisa
ni evalúa la aplicación en
las entidades federativas, jurisdicciones
sanitarias, localidades, regiones, comunidades
y unidades de salud las vacunas pentavalente
(difteria, tétanos, tosferina, influenza
tipo B y polio), rotavirus, RS (rubéola)
y BGC (tuberculosis), tal como establece
el Manual de Vacunación 2008-2009.
Se trata de 15.1 millones de dosis –603
millones de pesos– entregadas a los
estados.
En algunas entidades existe
una amplia diferencia entre las vacunas
entregadas por la Federación y las
aplicadas por sus gobiernos. La vacuna contra
la tuberculosis es la que tiene menor tasa
de aplicación. En 12 estados no se
presentó información sobre
la aplicación de la pentavalente,
rotavirus, RS y BGC. Otros ocho estados
no proporcionaron completa la información
requerida sobre el número de dosis
aplicado por cada tipo de vacuna.
Por si no fuera suficiente,
según la ASF, el Censia tampoco demostró
el lugar donde se encuentran las referidas
vacunas, lo que denota la “opacidad”
en el cumplimiento de las metas y los objetivos
del programa, así como la “carencia
de coordinación” con las autoridades
competentes en los estados.
Y aunque los costos de
la emergencia suman 4 mil 500 millones de
pesos –tomados enteramente del Fondo
de Protección contra Gastos Catastróficos
del fraudulento Seguro Popular– ,
Córdova sigue sin aclarar la causa
por la que no se concretaron los préstamos
ofrecidos por organismos internacionales.
Claro que la Ssa presume
haber aplicado 80 por ciento de las vacunas:
21.6 millones de dosis. Y para mayo “se
habrán terminado los 30 millones
adquiridos”; 95 por ciento de la compra
tiene vigencia de más de un año.
Así que “no se nos va a caducar”,
puntualizó. Y frente a la mutación
del virus de la influenza A/HINI, Córdova
no puede más que llamar a “aprovechar”
la vacuna.
El antígeno costó
2 mil 700 millones de pesos junto con los
30 tratamientos adicionales de peramivir
a cargo del Instituto Nacional de Enfermedades
Respiratorias (INER). Pero Córdova
insiste en que se logró un ahorro
de mil 700 millones de pesos porque se adquirió
la dosis a 4.50 euros, cuando “otros”
la compraron a 7.50.
Falta, además, el
dinero para avanzar en la construcción
de la planta (Sanofi-Aventis-Birmex) donde
–a partir de 2012– se fabricará
la vacuna contra la influenza estacional.
La dependencia del exterior del mercado
mexicano de vacunas se extenderá
por varios años más, derivada
de las “políticas” sexenales
previas. Y Córdova ya estima, entusiasmado,
que la vacuna contra el dengue (¿también
de manufactura francesa?) estará
“disponible” en cuatro años.
Pero a causa de la “crisis
económica” la Ssa dejará
de construir cuatro hospitales previstos
por la administración calderonista
(Chihuahua, Culiacán, Querétaro
y Acapulco), con lo que los “afiliados”
al Seguro Popular seguirán presionando
sobre la oferta ya existente. Antes de que
concluya 2012, la Ssa sólo culminará
la construcción del hospital de alta
especialidad de Ixtapaluca y, “en
caso de justificarse”(¡!), también
se edificaría un nosocomio similar
en Ciudad Juárez.
Ambos se edificarán
bajo el esquema de asociación público-privada
denominado Proyectos de Prestación
de Servicios (PPS), severamente cuestionado
por la ASF en su informe sobre la Cuenta
Pública 2008, por representar erogaciones
millonarias de largo plazo para el fisco
que no se registran como deuda pública
y presionan sobre el presupuesto federal.
Para la ASF, los recursos
para garantizar el pago a la empresa que
construye y obtiene una concesión
de 25 años para operar el hospital
son prioritarios en la programación
del gasto, lo cual podría afectar
otros programas esenciales de la Ssa. Sin
embargo, Córdova descarta cualquier
“riesgo”, toda vez que se trata
de un “financiamiento” que permite
“más justicia social para los
más pobres”.
Mientras Córdova
sigue insistiendo en que pronto se levantará
la “alerta” sanitaria, Frenk
aclaraba que gracias a su –invisible
y rimbombante– Plan Nacional de Preparación
y Respuesta ante una Pandemia de Influenza,
“diseñado” en 2005, la
“respuesta que se dio en el país
fue ejemplar. Los gobiernos del mundo le
deben mucho a México”.
Y Córdova todavía
agregó: ante el riesgo de que el
virus de influenza A/ H5N1 llegue a México,
existe ya una “alerta prepandémica”.
*Universidad Autónoma
Metropolitana-Xochimilco
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